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Reserva de mesas online: cómo dejar de perder noches en tu restaurante

· 3 min de lectura

Un cartel de reservado en una mesa de restaurante

En un restaurante, una ausencia se nota de otra manera que en un salón. Nadie se queda esperando junto a una silla vacía. Simplemente, una mesa para seis estuvo guardada todo el viernes por la noche para un grupo que cambió de planes, y en la puerta tuviste que decir que no a dos parejas.

De dónde salen las mesas vacías

Reservas por teléfono en pleno servicio. Alguien apunta la reserva en un papel entre dos comandas. Se pierde, se apunta dos veces o acaba en el día que no es.

Nadie manda un recordatorio. Un cliente reserva el lunes para el sábado, y para el sábado ya ha quedado en otro sitio. No lo hace por mala educación, simplemente se le ha olvidado que te llamó.

La mesa del tamaño equivocado. Una pareja se sienta en una mesa para seis porque era la que estaba libre cuando llamaron. Una hora después llega un grupo de cinco y no hay dónde sentarlo.

Qué ayuda

Reservas en la web, además del teléfono. Buena parte de las reservas se hacen cuando ya has cerrado. Quien no consigue hablar contigo no vuelve a llamar por la mañana: reserva en un sitio que le deja hacerlo en el momento.

Elegir según el número de comensales. El cliente dice cuántos van a ser y solo ve las horas en las que hay una mesa adecuada libre. Primero se ofrece la mesa más pequeña que sirva, así las grandes quedan libres para los grupos grandes.

Confirmación y recordatorio. Un correo justo después de reservar y un recordatorio el día antes recuperan a buena parte de los que se olvidan. Es el mismo mecanismo que funciona en los salones, con la diferencia de que en un restaurante cada ausencia te cuesta una mesa entera.

La carta en la propia web. Quien está decidiendo adónde ir quiere ver los platos y los precios, y nadie abre un PDF en el móvil. Una página con la carta, sus secciones y sus fotos hace de publicidad y responde a la pregunta "¿qué tenéis?".

Lo que cuesta una plataforma

Las plataformas de reservas son cómodas, pero muchas cobran por cada comensal que te traen. También por el cliente que lleva cinco años viniendo y que esta vez ha dado con su botón en lugar del tuyo. Con cuarenta reservas a la semana, a final de mes la suma se nota.

Reservar en tu propia web cuesta una cantidad fija, vengan los comensales que vengan, y los clientes siguen siendo tuyos.

Por dónde empezar

Describe tus mesas: cuántas hay y cuántas plazas tiene cada una. Pon tu horario y la duración habitual de una visita, por ejemplo dos horas. Añade la carta. Pon el enlace de reservas en tu ficha de Google y en Instagram, porque es donde más mira la gente.

En Termeva esto es un sistema de reservas de mesas para restaurantes: mesas en lugar de personal, la carta en la web y reservas según el número de comensales.

Preguntas

¿Cómo funciona la reserva de mesas online?

El cliente elige en la web del restaurante cuántos van a ser, el día y la hora. Solo ve las horas en las que hay una mesa adecuada libre y recibe la confirmación por correo. Tú la ves en tu calendario.

¿Cuánto cuesta la reserva de mesas online?

Los portales de reservas suelen cobrar por cada comensal que te traen. Un sistema de precio fijo cuesta lo mismo tengas las reservas que tengas. En Termeva el plan Free no cuesta nada (5 mesas, 25 reservas al mes) y Studio cuesta 19 € al mes.

¿Puedo guardar algunas mesas para quien llega sin reserva?

Sí. En cada mesa decides si se puede reservar online. Esa mesa sigue en el calendario, pero la web no se la ofrece a los clientes.

¿Cómo evito que los clientes con reserva no se presenten?

Con una confirmación justo después de reservar y un recordatorio el día antes con un enlace para anular. Quien no puede venir anula, y la mesa queda libre para otros.

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